sábado, 20 de enero de 2007

El nacimiento de un restaurante virtual


Cuando el desánimo empezaba a cundir entre los hombres del Libertad, mi abuela se apareció en un sueño y me transmitió su receta de langosta a la americana, con la que había ganado un concurso de cocina en Avranches. Capté el significado de todos aquellos mensajes cruzados y tomé la decisión de abrir un asador en aquella tierra que la Hermandad de la Costa compartía con los españoles desde que estos expulsaron a los bucaneros de la isla de la Tortuga.

El amarradero, que se adentraba en el mar lo suficiente para albergar al Libertad y tres filibotes más, terminaba en un gigantesco cartel anunciador, la bucanera pelirroja, que era iluminado por dos grandes lámparas de aceite. Desde aquel arco de bienvenida, la cabaña, los fogones, y las mesas bajo las carpas, hechas con las lonas de reserva del velamen, ofrecían un panorama abierto y lujoso, pensando para el disfrute de navegantes ilustrados y la intimidación de piratas de pacotilla. Pero lo que realmente hizo que jamás se aproximara un barco en busca de asalto o de botín, fue mi leyenda de mixtura de mujer exuberante y dulce con memoria de elefante, bien dotada para la oratoria griega, el comercio fenicio, la cocina francesa, el amor caribeño, el erotismo indio y la intriga veneciana...

Así que embarquen ustedes, pongan rumbo a Cabo Engaño y yo trataré de enseñarles recetas de cocina capaces de convencer a los más avezados navegantes.

6 comentarios:

LAIN COUBERT dijo...

Juro por mi conciencia y honor en el remoto e hipotético caso de que alguna de las dos cosas existiera, que acudiré a diario a saciar mi hambre a tus fogones y a satisfacer mis apetitos al rojo de tus cabellos.

LAIN COUBERT.

Anónimo dijo...

Ayyy [suspiro] !Vaya inicio!

A la niña pelirroja, la veo hecha una experta. Japón se entiende.

Y como he sido testigo directo e indirecto de incontables amistades y enemistades al calor del chat. Y como soy conocedora de las envidias y recelos que se gastan en el mundillo de los blogs. POr todo ello, !no hagas caso a nadie!

Vuela alto, pelirroja (Nietzsche dixit).

Jose M. Mendez Magan dijo...

Ron, ron, ron la botella de ron...
Bienvenida a la blogosfera, bucanera.

Anónimo dijo...

A Cabo Engaño?? Noooooooo, más engaños, no!!

Simpático el blog :))

Anónimo dijo...

Maciza!!!!!!

patricia dijo...

para mi segunda mami,porque hay que ver la mano que tiene cristinita!! cualquier producto sale beneficiado en sus manos.
muchas gracias, mami postiza, por invitarme a comer a tu casa y hacerme la comida con tanto cariño, como sólo tu sabes...
un bicazo
tu hija postiza,
éramos pocas.....